Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses;
que se pierda
tanto increíble amor.
Que nada quede, amigos,
de esos mares de amor,
de estas verduras pobres de las eras
que las vacas devoran
lamiendo el otro lado del césped,
lanzando a nuestros pastos
las manadas de hidras y langostas
de sus lenguas calientes.
Como si el verde pasto celestial,
el mismo océano, salado como arenque,
hirvieran.
Que tanto y tanto amor
y tanto vuelo entre unos cuerpos
al abordaje apenas de su lecho se desplome.
Que una sola munición de estaño luminoso,
una bala pequeña,
un perdigón inocuo para un pato,
derrumbe al mismo tiempo todas las bandadas
y desgarre el cielo con sus plumas.
Que el oro mismo estalle sin motivo.
Que un amor capaz de convertir al sapo en rosa
se destroce.
Que tanto y tanto amor, una vez más, y tanto,
tanto imposible amor inexpresable,
nos vuelva tontos, monos sin sentido.
Que tanto amor queme sus naves
antes de llegar a tierra.
Es esto, dioses, poderosos amigos, perros,
niños, animales domésticos, señores,
lo que duele.
De: El tigre en la casa
Copyright © Derechos reservados del titular.
<a href=”http://palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz.php&wid=99&t=Que_tanto_y_tanto_amor_se_pudra_oh_dioses&p=Eduardo_Lizalde&o=Eduardo+Lizalde” target=”_blank”>Poema en audio: Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses… de Eduardo Lizalde por Eduardo Lizalde</a>
I wonder how many people in this city
live in furnished rooms.
Late at night when I look out at the buildings
I swear I see a face in every window
looking back at me
and when I turn away
I wonder how many go back to their desks
and write this down.
—
From Selected Poems, 1956-1968 by Leonard Cohen, published by Bantam Books, 1971.